Alex llevaba viajando por Perú un par de
meses, no es que le gustara mucho el país, pero era barato y se comía bien.
Esta era ya la cuarta o quinta vez que volvía al Kaccla, un pequeño hostal en
miraflores, había llegado la primera vez por accidente y ahora lo sentía como
una especie de hogar, muy lejos de su habitual ciudad inmóvil. Todo el personal
le conocía así que fue cuestión de dar su pasaporte, los tramites de siempre y
poder ir a tomar una ducha, la necesitaba había sido un largo viaje.
El agua caliente bañaba su espalda y Alex
no podía evitar pensar que Lima, la ciudad fría y caótica, siempre le había
tratado bien. Grandes cosas pasan en las grandes ciudades, grandes cosas le
habían pasado en Lima. Termino de ducharse, se vistió con un suéter bastante
abrigador, el cielo de Lima siempre es tono gris tormenta, pero aquí no cae ni
una gota; sin embargo el frio es verdadero y cala hasta los huesos.
Las paredes de color rojo del hostal le
parecían curiosas, el rojo no tiende a ser un color acogedor pero sentado ahí,
fumando un cigarro, viendo los helechos sobre las escaleras y la gente pasar,
Alex se sentía como en casa. No había terminado su cigarro cuando Lucia llego,
la había conocido en su última estancia en el hostal, una española bastante
agradable, no era la más guapa pero su pelo rizado y ese acento le despertaban
a Alex un par de pensamientos morbosos. Las españolas tienen fama de guarras y está
en particular le gustaba, era un respiro verla de nuevo.
Alex le ofreció un cigarro, la última vez
no habían podido hablar mucho, él estaba con una americana y ella recuperándose
de una enfermedad imprevista, la verdad es que Alex no había tenido mucha
suerte con las mujeres durante el viaje, esto no le preocupaba pero no
dejaba de plantearse como un interrogante, quizás fuera un verano más, en las
sucesivas estaciones de la vida de un hombre.
Hablaron largo tiempo, pronto se hizo de
noche, era bueno conversar con alguien, Alex viajaba solo y aunque está bien
así, echaba de menos la compañía, tenía un problema con la soledad y se sentía
muy feliz de hablar español.
-Vaya en Bogotá, Zara es bastante caro.
-En España no es malo pero tampoco es algo
que considerarías fino, es algo como lo mejor entre lo normal.
-Haha... Alguna vez una chica me dijo
"eres el más lindo entre los feos"
-Vaya que sorpresa, con lo guapo que
estas!
Lucia fue a la cama y Alex también un poco
después, acostado y mirando las tablas del camarote superior, no podía dejar de
pensar en lo que había dicho Lucia. Estaba insinuándosele, tenía acaso una
oportunidad, apostaba que tenía lindos senos. Lucia era una gran chica, Lima
era una gran ciudad, cosas grandes pasan en las grandes ciudades.
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