Hace poco tuve el placer de encontrarme con un escrito que me ha
llamado sobremanera la atención, se llama "Don´t date a girl who
reads" ,en español " No salgas con una chica que lee", llego
como llegan las malas noticias, sin previo aviso y de mano de alguien de
confianza, su procedencia importa bien poco más su contenido es poco más que
fascinante, a continuación dejo los enlaces en español e inglés, y una breve reflexión
con miedo de privar a quien lo lea de sacar sus propias conclusiones:
Así como conscientes nos privamos de escoger el camino que ha de
llenar nuestras vidas de excitantes experiencias, aventuras inolvidables,
amores fugaces y emociones radicales, así escogemos salir con la chica que no
lee. Bajamos la cabeza cual perro regañado y aceptamos llevar una vida con
apenas sobresaltos, contados momentos que despierten el miedo a morir, el miedo
a perder, el miedo a estar solo y por consiguiente la curiosidad y
el valor de la vida. No digo que este mal, agachar la cabeza y ser otro transeúnte
que mira fijamente al piso cuando camina, no mira al horizonte pues sabe que
sus límites son los pocos metros que su siguiente paso pueda alcanzar, el horizonte
esconde misterio y deseo, esos dos están prohibidos en una vida
"satisfactoria".
El que camina con la vista al suelo, se acostumbró a esto, el
hombre es un ser de costumbres y así como los pobres se acostumbraron
impotentes a ver el derroche de los ricos, o aun nosotros nos acostumbramos que
el amor debe doler y que el placer debe ser satanizado, así se han acostumbrado
a bajar la mirada, porque allí abajo no hay peligros, no hay retos mayor, que
levantar el pie y dar el siguiente paso. El infierno en la tierra es la zona de
confort, es cuando creemos estar bien y detenemos nuestro andar, es cuando
escogemos la chica que no lee, sin quererlo se han castrado nuestros sueños
cuando se deja ambicionar, cuando no se tiene ni el vocabulario ni la inspiración
para describir un mañana puede que no mejor pero definitivamente diferente.
El mundo ha de colocar señales de "stop" en cada
esquina, y como apasionado de la lectura e inconformista, he de ignorarlos
convencido de que aunque el hoy se sienta cálido y reconfortante, la curiosidad
de conocer que ahí más allá de mis pasos, y cruzando el horizonte, me ha de
mantener en constante movimiento, ignorando aquella chica que no lee y desestimando
una vida que acabaría siendo "satisfactoria". Después de todo, satisfacción,
conformismo y confort son las mejores mentiras de nuestra era.
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