"Bienvenidos todos, escribir no nos hará ricos ni mucho menos famosos, seres anónimos que disfrutan escribiendo y siendo leídos por otros, en eso se resume esto que a falta de nombre sera lugar de vagos y pensadores."

lunes, 30 de mayo de 2011

6368 kilómetros a Rusia.

Todo el mundo sueña con ese día en que las cosas increíbles que le pasan al amigo del primo de un vecino, efectivamente le pasen a ellos, hace poco jamás hubiera imaginado todas las cosas que sucederían en mi vida y la razón por la cual ya no dudo que todo puede pasar, si se está vivo entonces hay un chance de que pase.

Viviendo a diario, se empieza a dejar de creer en cosas excepcionales, salir de lo cotidiano llega a ser tan inusual que da hasta miedo, pero mi historia no empieza hay, ni aquí, mi historia empezó en dos puntos tan distantes del globo, hace 17 años en un pequeño e insignificante pueblo colombiano, esos pueblos en que todos conocen a todos y los días son iguales uno tras otro, pequeñas burbujas apartadas del mundo en que todos son felices por ignorantes y que me hace pensar “maldita sea todo sería más fácil si no pensara”, mientras yo crecía en un país lleno de imposibles, y en el que cosas absurdas son el pan de cada día, ella llevaba dos años viviendo en el país donde se desayuna con vodka y el frio hace parecer a Bogotá un cálido paraíso tropical.  

Siempre viví convencido de que nada interesante pasaba en mi vida, odiaba esa gente con cosas extraordinarias para contar, con miles de recuerdos de los que pudieran jactarse hablando con amigos pues ellos habían vivido, venir a Inglaterra fue la puerta, la ventana, el hueco fue todo, hace un año vivir se resumía en el prólogo de vida de todo el mundo, estudiar, trabajar, comprar una casa, un carro, tener una familia ser feliz para siempre, parecía sencillo pero ella entonces jugaba con la nieve, el color de su piel se confundía con el entorno y sus ojos de un color tan exótico miraban un paisaje totalmente diferente a las montañas que yo entonces admiraba desde la ventana del carro, ni ella ni yo sabíamos que había más gente en el mundo, y que algún día ese mundo se haría lo suficientemente pequeños para conocernos.

Pasa el tiempo,  y nada de esto lo veía venir, si me hubieran preguntado hace poco hacia donde iba mi vida, sonaría algo así como una grabación de seguridad de tanto repetirlo me lo termine por creer, qué hacia ella cuando yo jugaba a la policía y los ladrones, no estoy seguro pero si de algo estoy seguro es que no tenía ni idea de que tanto yo irrumpiría en su vida como ella en la mía.

Emocionado estaba cuando mis amigos colombianos, turcos, árabes me decían que habían llegado dos rusas a este pueblo ubicado en la costa sur de Inglaterra un pueblo que vendría ser el homónimo británico de mi pueblo natal, todo tan diferente pero que después de un tiempo se ve con los mismos ojos de lo cotidiano. tantas historias, mitos acerca de ese país frío y con una historia más roja que la sangre, me moría entonces por conocer a las mujeres del país de Stalin, pasaron días y aún no había rastro, el deseo casi que murió de olvido, y entonces un día las vi y lo supe tenían que ser ellas, era todo lo que había imaginado, un retrato físico de lo que había en mi cabeza, ya entonces me moría por tocar esos labios fríos que pronunciaban un lenguaje del cual siempre hago gracia.


La ignorancia fue la excusa para acercarme a aquella mujer que mi amigos jamás creerán que bese, aprender unas cuantas palabras en ruso y mi plan estaba listo haría que ella fuera mi historia extraordinaria, me acerque sudando, temblando casi convencido de que en el mejor de los casos volvería con mi dignidad intacta, fue entonces donde todo empezó, de donde esto salió, ella me pregunto "de dónde eres?" y yo respondí seguro de " Colombia" ella  me respondió donde esta "Columbia"  aclaro el malentendido y respondo " Colombia está a 6368 kilómetros de Rusia"

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