....este...qué
decir...cuando, no se sabe muy bien...qué se quiere.
Disfruto
el silencio, siempre lo he hecho, encuentro en el un encanto casi mágico,
el refugio ideal para cuando se quiere pensar más y hablar menos, puedo
escuchar a alguien hablar por horas sin decir nada; en mi muy personal
silencio, simplemente omito la avalancha de palabras vacías que dice
la gente vacía en momentos aún más vacíos. Imagino
por lo general cosas banales, me concentro en recordar la capital de
Eslovaquia o pensar que llevaba puesto cuando la vi pasar esta mañana.
Y
el sonido del silencio que dejas cuando te vas... ese silencio que carcome a mi
silencio, lo llena de dudas y termina por tumbarlo y coronar reina a la
angustia. Me agobia ese silencio, tu silencio... pero llevo a la razón por
delante y asumo que lo correcto es respetar precisamente lo que consideras
correcto, aunque lo que consideres correcto me sepa a mierda.
Inconexo,
las ideas surgen, explotan y se apagan, no alcanzan a vivir lo suficiente para
crear un hilo, mi cabeza es pura discordia... Mi casa es un desastre...No
te encontré en el centro hoy... Soñé pasiones locas con
vos...y simplemente pasa que...Tengo ganas de verte.
Si
he de ser sincero es liberador tanto como gritar en la calle, no tener la
certeza de que leas o no este texto, escribir al aire te asegura la
tranquilidad de las palabras. Creo sin embargo que buscarte es menos digno que
pensarte, más difícil que encontrarte y menos triste que olvidarte.
Hablar
cuando no se quiere más que besar, es un asunto
en demasía complicado, Hablar cuando te imaginas con ella en un
viaje, en mil viajes sin destino, solo yendo y viniendo una y otra vez. Hablar
cuando quisieras estar con ella 6 o 7 veces, en lo que dopas el miedo y se te
sale un te quiero. Hablar cuando una mirada lo dice todo. Hablar cuando miras
temeroso su escote y sueñas con su espalda. Hablar
cuando deberían estar haciendo todo, menos hablar, en resumen Hablar
cuando no se tiene nada de qué hablar.
No
encuentro ningún punto de unión entre todo lo que he
escrito, pero creo que así está bien cuando la boca tiene un tufillo
a mierda, es ya todo un logro conjugar algunas palabras y
ponerles algún sentido.
¿Por
qué? porque eres diferente, anormal, fuera de lo común, antipática,
sexy y tierna, inteligente y astuta, chistosa, todos los adjetivos que hacen
los domingos en esta fría ciudad, días menos grises.
Si
he leído algo interesante últimamente, es una regla que propone
lo siguiente: 1.Siempre hay una víctima 2. Trata de no ser tu 3.No olvides la
segunda regla, verdades como puños, mas sin embargo me niego a llevar la
etiqueta de victima porque no quiero que engrose mi lista de adjetivos
despectivos: negro, perro, pobre.......... he de ser a razón de
mis adjetivos el ser más contradictorio.
Te
he dicho que me gusta tu cuerpo.... creo que nunca está de más decirte que me
gusta tu cuerpo.....me gusta tu cuerpo.
Te
preguntaras a razón de que el título, ni siquiera sé
si leíste esto o si llegaste hasta aquí, pero he de suponer que
si eres como yo no dejas de leer algo hasta que entiendes de que va.
Dice así un
fragmento del principito que adapto para no sonar cursi
*Si
alguien desea una flor de la que no existe más que un ejemplar entre los
millones y millones de estrellas, es bastante para que sea feliz cuando mira a
las estrellas. Se dice: "mi flor está allí, en alguna
parte". Y si el cordero se come esa flor, para él es como si bruscamente
todas las estrellas se apagaran*
Dejando
de lado lo cursi que pueda sonar, como lo apuntó muy bien el libro y como llegó
a mi cabeza de manera clara:
“Te comiste mi flor...............Cordero de
mierda"
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