"Bienvenidos todos, escribir no nos hará ricos ni mucho menos famosos, seres anónimos que disfrutan escribiendo y siendo leídos por otros, en eso se resume esto que a falta de nombre sera lugar de vagos y pensadores."

sábado, 1 de septiembre de 2012

Teodora y el piano de cola.

¿Por qué Escribes? para escapar, liberarme y por un segundo pensar, que en cada letra que plasmo mi vida encontrara un sentido.

Ella no tiene la culpa, ella no es como todas y no se parece a ninguna, sin embargo comparte algo con las anteriores, ella llego y yo soy uno, cuando ella parta seré otro; ¿por qué? porque quizás ella lo sabe, ella juega un juego extrañamente sádico, efímero y peligroso. Ella sufrió y se hizo fuerte, ella amo cuando dijo que no lo haría, mostró su mano al amor y se jugaron sucio. Ahora quiere que tome su veneno, me lo hace tan atractivo, me dibuja una muerte cálida y tibia junto a su pecho, a ella la han marcado y en este círculo vicioso, ella desea dejar huella en mi cuerpo, porque aun sin buscarla la encuentro cuando cierro los ojos. Sus dientes clavándose en mi piel no duelen, no es que seas de otro lo que duele, aun siquiera imaginarte contra un espejo gimiendo de placer en lo que él te embiste; nada de eso duele, es saber qué piensas como yo, y que si es así todo terminara irremediablemente mal.

¿Por qué un piano de cola? porque es elegante decía ella, porque no hay nada más sexy que uno, agrego; más bien poco me importaba el susodicho piano, yo quería sin embargo tirarla contra él, mientras la escuchaba tratando de sostener los gemidos de placer y deseo, poner mi mano muy cerca de su sexo y ver como mordía sus labios, me deseaba, ambos lo sabíamos. Tornar su cuerpo con mis manos, poner toda mi presión en sus caderas y acercar nuestros cuerpos hasta que sus senos reventaran contra mi pecho, tenía el vestido gris que le había pedido que usara, la hacía ver sofisticada, elegante y en toda la expresión de su europeísmo me hacía sentir insignificante. No importaba me gustaba y le tenía miedo, de no tenerlo, no me habría encantado como lo hace, estaba dándome la espalda, grave error pensé yo, como le das la espalda a quien te imagina desnuda suplicando por más.

Aun así hice lo que haría todo hombre, fantasee con ella en mi cabeza, la hice mi deseo, mi placer, la puse en todos los lugares y la penetraba con especial fuerza, odio, amor y pasión. Todo sentimiento que me recorrería el cuerpo lo utilizaba para embestirla pensé que a cada golpe de mi sexo contra el suyo le borraría las penas y la liberaría del crudo, sin sabor del dolor.

Me acerque cuidadoso de no interrumpir su pensamiento, seguro que fuera lo que fuese era algo inteligente, malicioso y descarado, así es ella una mujer como todos quieren y nadie cree poder alcanzar. La agarre entre mis brazos como queriendo que su cuerpo entendiera que mis brazos jamás quisieran soltarla, aun no sé si cuerpo me entiende o solo pretende entenderme en lo que presuroso bajaba su vestido y revelaba un cuerpo, un ente, un todo, mi perdición...... una blanca y muy suave perdición.


Increíble, que tanta emoción se aprisione en mí, la quería tirar al suelo quería hacerla mía contra el piano, la alfombra, abrir sus piernas e intentar llegar a lo profundo de su ser, quería tener sexo con ella, que me sintiera caliente, que me rogara por mas, que me rasguñara, que tirara de mi contra su cuerpo, que me tirara y yo tirármela, pero quería más que nada dejarla marcada, quería quererla.

Sabes cómo me gusta ver desde abajo como te mueves, cuando me como tu sexo? crees equivocadamente que por estar arriba dominas, pero yo desde abajo veo imponente tu abdomen y esos increíbles senos tuyos que opino deberían ser de la humanidad. a un movimiento de mi lengua sueltas un gemido, otro movimiento y agarro tus piernas y empezaron los gritos, gritos que me hacen desear cogerte toda, hundir mi lengua en tu sexo y agarrarme de tu cola, pierdes el control gritas !basta! porque tu mente no encuentra otra forma de pedir más, gritas cosas sin sentido, sientes todo el placer y no sabes qué hacer con él, quieres que este encima tuyo, quieres que te levante y rompa el vidrio, quieres que me quede adentro tuyo, quieres  venirte conmigo.


¿Qué imagino? un gran cuarto blanco, una cama blanca y un balcón con vista a un mar azul, una pequeña mesa con dos sillas, y un pila de libros sobre ella. imagino que duermes tranquila después de que hicimos, lo hicimos y deshicimos, haces soniditos mientras duermes, te acaricio tu rebelde pelo crespo, rebeldía atributo propio de tu arrollante humanidad, beso tu frente y contemplo tus ojos cerrados y me imagino que sueñas, imagino que ya no importa nada porque estás ahí, que te abrazo y me pides más tiempo para dormir, te digo que no tenemos que ir a ningún lado que podemos quedarnos, que podemos hablar, que podemos hablar de cosas sin sentido, me muerdes y me besas la oreja, te agarro de la cintura, después de hacer pereza un buen rato, te apresuro a que te bañes, esta tarde y debemos coger un avión a roma, una suite en el último piso de un hotel frente al coliseo está reservada y en ella una gigante ventana espera conocer tu cuerpo.


¿Qué pasa, por qué escribes? Por qué no soy bueno hablando por que no seré mejor que él, ni quiero ni puedo hacer lo que él  y  aun peor no tengo dinero para un boleto de avión...

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