Es increíblemente difícil empezar a escribir sin una idea fija en la cabeza, pero cuando vas caminando, quizás perdido con la mirada al vació, meditando bajo el agua punzante de la ducha sobre tu cabeza, llega, te atropella; se apodera por completo de ti y tu mente, comienzas a vivir en función de una idea, necesito plasmarla, necesito que tenga cuerpo y dance ante mis ojos cautivos en tanto escribo pensando en ella.
La puerta está cerrada, las cobijas
en mi cama se pelean, no puedo evitar pensar que el olor es sin duda el de
ella, se escuchan los pasos en las escaleras y quien sino ella puede
sacar música al cemento y confundirme, perderme
tan increíblemente en su espera.
No me levanto para engañarme pensado con
indiferencia, que su llegada aunque me alegra no es de mayor trascendencia.
Procuro tender un poco la cama, lo suficiente para que no piense que no me
preocupo pero no tanto como para que piense que se debe a su presencia,
me desperté temprano, tome una ducha quería estar limpio,
ser todo lo elegante que se desea, pero me cuide de a propósito dejar
ciertos detalles en mi apariencia que dieran pista de que este
bien podría ser un día cualquiera.
El día se me antojaba
gris, llovía un poco y todo indicaba que no iba a cambiar pronto. Me
levante de mi silla, me cerciore de que nada destacara en un cuarto normal en
un día aún más normal en una ciudad normal, en un año normal en
un país con su gente normal. Normal, Normal, Normal....... no es la
gran cosa, pensé; abrirás esa puerta, veras su cara para nada
normal, con sus ojos de un color intenso increíblemente anormal,
no te fijaras en su boca anormal que dibuja una sonrisa confabulada entre
sus labios que sugiere romper la normalidad, no pensaras tampoco en
lo rebosante de sus senos en su escote y en lo bien que
se verían rozando en tu pecho, evitaras imaginar tus dedos dibujando
formas en su piel blanca impoluta y hermosa que se descubre a cada beso que
roza su asombrosa suavidad y firmeza. Prohibirás tus deseos de
recorrer sus piernas con tus manos, de cogerla del cabello y traerla con fuerza
hacia tu cuerpo, debes reprimir el querer comerte su sexo,
mojado, increíblemente mojado. Impropio seria
sugerirle rozándola con mi miembro, que quizás se
sintiera mejor si estuviera adentro, inaceptable entonces abrirla de
piernas, besarle tocarla, probarla, comerla, consentirla, cogerla,
entenderla quizás y se dan las cosas quererla.
Me arreglo el pantalón para que
no se percate de lo que causa a su llegada, tengo miedo en cuanto abra esa
puerta, algo me previene de que, todo lo que pensé, lo que asegure, lo
que prometí ira a parar al basurero, porque con ella nada es normal.
Acerco temeroso, los dedos a la puerta,
agarro con fuerza la perilla, moviéndola lentamente para dar todo el dramatismo
que el momento requiere, "quiero verla" así que no miento
con mi fuerza a la puerta. Despacio la abro, quizás así crea que
no esperaba verla y que por tanto me sorprende su presencia, trucos nada más,
yo sé que me estoy muriendo por tenerla.
............. ahí esta parada,
frente a mi puerta, no necesito decirla nada ella sabe, que concuerdo, se ve
perfecta y todo lo normal de un domingo en la tarde, gracias dios se va a la
mierda, cuando ella llega.
"Cuando te despiertes y me veas
sonriendo, va a tener sentido"
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