"Bienvenidos todos, escribir no nos hará ricos ni mucho menos famosos, seres anónimos que disfrutan escribiendo y siendo leídos por otros, en eso se resume esto que a falta de nombre sera lugar de vagos y pensadores."

domingo, 12 de enero de 2014

Sigo esperando

Estaba caminando yo por la acera, perdido en los pensamientos y actos rutinarios de una vida planeada, no tenía muchas cosas por hacer como es habitual en mí y pocos amigos a los que llamar, decidí fiel a mi recientemente adquirida costumbre de terminar las noches con unos sorbos de cerveza, de pasar por el mercado y asegurarme unas cuantas botellas y algo de comer. 

Llegue a mi apartamento, entre sin saludar pues sabía de antemano que nadie me respondería, la certeza de saberse solo, destape una botella y dándole un largo sorbo me encontré parado en medio de la oscuridad, estaba solo literalmente, no como  esa soledad romántica, filosófica e incluso hasta física; me encontraba solo en el sentido de que nadie en el mundo preguntaba por mí y de igual manera para mí el resto del mundo era uno de los capítulos finales en un libro que nunca termine.

Hace mucho no escribía y la razón principal era la calma de una vida plana, mortal situación para el escritor que necesita como néctar para su obra, de situaciones que generen en él emociones que se traduzcan en lindos y emotivos párrafos que harán de su ego un monstruo mucho mayor. Yo por mi parte necesitaba sentirme miserable, saborear una vez más la dulce tragedia, hallarme sumido en la tristeza y la confusión para rescatar de ahí algo de mi vena creativa, soy un escritor deprimente o deprimido como muchos otros que estuvieron antes de mí, hallo en las letras una forma de destilar la soledad y ver plasmado en un texto el propio caos en que se ha convertido mi mundo.


No luzco diferente a los millones de "flanes" que habitamos mi fría y gélida ciudad, soy el prospecto futuro de algo sin llegarme a enterar yo muy bien que es ese "algo” Mi desidia y ruina están al acabar el día, destapar una botella, mirar al techo y calcular en mi exilio la irremediable gravedad de lo perdido. Hace mucho no escribo porque soy así, un experto en dejar las cosas a medias, un día tuve un mejor amigo y después no supe de él y aun me pregunto que serán de esos canarios que de niño tenía. Como mi amada Bogotá soy una entidad  que nunca esta y posiblemente nunca llegue a estar completa, soy una obra a medio terminar y seguramente el asunto sin resolver de alguien. Hoy en un año a tientas y con dos botellas sobre mi escritorio, me alegro de mi tristeza, pues ella me conduce a estos pasajes en donde por un fugaz instante no me siento tan solo, pero luego apago la pantalla y hay esta una vez más mi exilio.

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