"Bienvenidos todos, escribir no nos hará ricos ni mucho menos famosos, seres anónimos que disfrutan escribiendo y siendo leídos por otros, en eso se resume esto que a falta de nombre sera lugar de vagos y pensadores."

viernes, 14 de febrero de 2014

Ulises se perdio buscando Itaca.

La obra maestra de Homero, cuenta la historia de un hombre valiente que parte a pelear una guerra ajena dejando la tranquilidad y apacibilidad de su hogar, cambiando los tiernos abrazos de su amada esposa por las espadas. Después de muchos años, sufrimientos y victorias, esté regresaría para darse cuenta que su esposa nunca dejo de vivir por él, besa la tierra después sus manos y da gracias a los dioses por poder volver a su hogar.

Aquel valiente héroe, el gran Ulises sin embargo no conoció la desgracia de nuestra era, la desidia y el pesimismo circundante que hunde a nuestra maltrecha de mente sociedad. Si aquel Héroe que tuvo que sortear todo tipo de peligros, hubiera tenido que buscar el rumbo a su hogar en estos tiempos que nos acosan, las cosas habrían sido sin lugar a duda, diferentes. Ese honor que lo llamo a combatir por lo que creía justo aun cuando su vida era un nido de tranquilidad, hubiera sido eliminado de tajo por la poca fe que tenemos en la justicia, por la decepción y el conformismo, y ya totalmente ensimismado Ulises hubiera sido tachado de egoísta pues quien es el para perseguir lo bueno y lo justo, cuando estamos viviendo todos en la comodidad del caos y la inmundicia, somos todos puercos de un mismo chiquero. Sin embargo el como hombre en el sentido arcaico y místico del concepto, había dado en promesa su palabra y estaba obligado a cumplirla, hubiera entonces abandonado sus tierras y habría partido a luchar una guerra sin sentido, peleando valerosamente  por los intereses de personajes en las sombras, pues en el mundo actual el verdadero mal es invisible a los ojos, la maldad se esconde detrás de cada esquina y en aquellas esquinas podemos encontrarnos de pronto la salvación o una puñalada.

Después de mucho sufrimiento y de percibir hasta donde llega la perversidad del  ingenio humano, victorioso sin saber muy bien que victoria puede resultar de tanta destrucción, solo quiere retornar a casa, cerrar puertas y ventanas y llorar, pues no comprende el mundo en que le ha tocado vivir. Reuniendo las últimas fuerzas que habitan su cuerpo, se dispone a recoger sus pasos y besar su tierra. Pero el mundo ya no está ahí, a su vuelta todo cambio, "su" mundo ya no está ahí, todo ha cambiado, no sabe si para bien o para mal, pero todo aquello que conocía y quería ya solo existe en sus recuerdos , su bien amada Ítaca era ya un lejano espejismo, y su lugar había sido tomado por una realidad sobrecogedora y humillante, la tranquilidad de su morada, había cedido ante la presión del afán de las gentes, grandes y concurridas avenidas remplazaron sus senderos, las colinas y sus árboles, dibujaban ahora un panorama gris de chozas y cables, sus ríos ya no eran más cristalinos y al buscar su hogar, sintió en su exilio la verdadera gravedad de lo perdido, pues su hogar era ahora un feo y  gris lote baldío, lleno hasta el hastió con toda clase de porquería humana.


Tomo sus cosas que no eran muchas, el mundo le había dado una fría bienvenida y él le había dado la espalda, vagando por el camino tomo nota de que Ítaca era ya solo suya en cuanto solo él podía recordar la felicidad de lo vivido, algo cansado, aligero su paso y entro en una posada en el camino, entro y se sentó en la última y olvidada esquina del lugar, desde allí con toda la desesperanza del mundo, alzo su mirada y la vio, su piel blanca y sus cabellos dorados, Ulises había perdido Ítaca pero la había encontrado a ella.

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