"Bienvenidos todos, escribir no nos hará ricos ni mucho menos famosos, seres anónimos que disfrutan escribiendo y siendo leídos por otros, en eso se resume esto que a falta de nombre sera lugar de vagos y pensadores."

martes, 25 de marzo de 2014

Irse para volver

Siempre he sido una persona de gustos curiosos, con carácter de ser temporales y permanentes, generalmente descubro cosas nuevas de las que disfruto por instantes no muy largos de tiempo, hasta olvidarles en el hastió de algo que se hace muy común y ordinario; después un día, un hecho cualquiera, una imagen, una conversación, una persona las activa de nuevo en mi memoria y siento esa imperiosa necesidad de rescatarlas del olvido y recordar a razón de que me gustaron tanto, descubro entonces que hay libros, canciones, películas, comidas y demás  cosas que siempre estarán conmigo, como una parte de mí, mi quintaesencia, palabra que según el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española significa lo más puro, más fino y acendrado de una cosa, la última esencia o extracto de algo.

Hoy, sentado en la última silla de un transmilenio casi vació que pasaba veloz por la Bogotá nocturna y atractiva de Mendoza, venia pensando en Verónica, asumo que ese es su nombre porque así la llamo quien asumo es un extranjero probablemente asiático cuando le pregunto si quería tomar con él y sus amigos asiáticos. A ella la había visto un par de veces cuando cansado me sentaba fuera del salón donde ella toma sus clases de español y yo un poco más tarde trato de aprender un poco del difícil alemán. Hoy sin embargo, no estaba cansado, es más estaba emocionado y sentía esa aura extraña de los viernes en la tarde cuando el mundo ya no es tan grande y ninguna hazaña parece muy difícil de cumplir, me sentía algo así como completo y listo para cualquier reto. Pues bien ella salió, camino y unos segundos después supe que se llamaba Verónica, he de asumir que es brasileña, de hecho me gustaría pensar que así fuera, que viniera de una ciudad exótica como Florianapolis, que su mamá fuera profesora y su papá cartero, y que su llegada a Colombia sea producto del más aleatorio de los azares.

Contrario a lo que indica el texto, no me enamore de Verónica, tampoco me imagine una vida con ella, creo que con el tiempo he mejorado y podido limitar un poco la imaginación en el día, las noches sin embargo aún me pasan cuenta de cobro. Lo que si paso fue que en Verónica vi tiempos distantes, quizás no mejores pero si diferentes y ciertamente objeto de añoranza, en días en que la suerte no me abandona pero si se aleja, me aferre a la idea de Verónica, y mi imaginación echo a volar, cuando me di cuenta llegaba a mi casa, me puse  cómodo y ahí en la blancura absorbente del techo de mi habitación, halle la conexión.


Verónica de Caramelos de Cianuro, gran tema, muchas cosas implícitas, otras que se callan y unas cuantas más por contar, lo importante sin duda es que me encontré de pronto con mi quintaesencia, la he dicho tantas veces y la añore tantas más que olvide su crucial importancia. Irme para volver, necesito irme lejos de aquí por un tiempo, pero necesito aún más irme para volver algún día y reconocer en todo lo que ha cambiado que quizás yo también he cambiado.

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